Ajedrez, competición y colaboración

Ajedrez, competición y colaboración

El ajedrez es un juego de mesa al que juegan millones de personas en todo el mundo. Dos jugadores entran en una batalla mental, cada uno con la intención de ganar. El campeón del mundo de ajedrez es aclamado por su destreza intelectual. Cada dos años se celebra una olimpiada de ajedrez en la que compiten los equipos nacionales de todos los países del mundo. Hay campeonatos a todos los niveles, desde el continental, el nacional y el regional hasta el local, el de club, el de escuela y el de clase. Pensar en el ajedrez es pensar en la competición y en los campeones. Los directores de las escuelas se sienten orgullosos cuando su equipo obtiene victorias contra otras escuelas. Las vitrinas de trofeos cuentan una historia de éxitos pasados. Las escuelas presumen con orgullo de sus actividades de ajedrez en sus folletos de admisión. Según la última encuesta de la FIDE, hay 15 millones de niños que reciben clases de ajedrez cada semana. La mayoría de estas lecciones tienen como objetivo mejorar el rendimiento ajedrecístico de los niños. Los ejercicios instructivos suelen consistir en la resolución de rompecabezas de ajedrez que implican el jaque mate o la captura de material. Los profesores de ajedrez suelen ser tutores externos que son ajedrecistas que cambian de carrera, si es que alguna vez tuvieron una carrera distinta a la del ajedrez.

Con el rápido crecimiento del ajedrez en las escuelas de todo el mundo, surgen algunas preguntas básicas sobre el propósito del ajedrez en las escuelas. ¿Existe una relación entre jugar al ajedrez y tener un buen rendimiento escolar? ¿Ayuda el ajedrez a desarrollar la capacidad de pensar? ¿Forma el ajedrez parte de nuestra herencia cultural que los niños deberían absorber? ¿O hay algo más que pueda justificar la aparición del ajedrez como actividad escolar generalizada? Hasta ahora, la atención se ha centrado en la competición. Luego está la cooperación: el mundo necesita la cooperación tanto como la competición. Tal vez haya formas de utilizar el ajedrez para fomentar la cooperación. La dicotomía entre la competición y la cooperación puede generar ideas sobre el desarrollo de las actitudes y el comportamiento humanos. También puede haber perspectivas psicológicas que merecen atención. ¿Mejora el ajedrez la concentración, la resolución de problemas, el análisis lógico o la visualización abstracta? ¿O el ajedrez conduce a la obsesión, convirtiéndose en un pasatiempo adictivo?

Este blog examinará estas cuestiones. En mi trabajo, soy responsable del desarrollo e impartición de cursos de formación de profesores de ajedrez. Estas cuestiones me importan mucho. Quiero explorar las cuestiones y actualizaré este blog de vez en cuando a medida que vaya desarrollando respuestas.

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